¿Qué es el marxismo?: Jacobo Muñoz
El marxismo de Jacobo Muñoz
Presentación del clásico ¿Qué es el marxismo? (1975)
Mario Espinoza Pino
Con la publicación de Lecturas de Filosofía Contemporánea (Materiales, 1978), Jacobo Muñoz (Valencia, 1942) coronaba una década que le consagraría como figura destacada de una nueva generación de intelectuales españoles. La generación que –además de renovar el panorama filosófico nacional– articuló el proceso de transición institucional entre la academia franquista y la universidad del período democrático. En el caso específico de Muñoz, ésta transición se haría a través de cierta ruptura: no sólo su habitus se hallaba lejos delcanon escolástico cultivado por la vieja curia académica, sino que la línea de trabajo por la que sería reconocido era abiertamente opuesta al régimen: el marxismo. Ya desde muy joven, Muñoz fue capaz de forjar un crisol intelectual verdaderamente singular, integrando un conjunto de conocimientos y disposiciones que rebasaban los límites impuestos por el estrecho campo filosófico español. En términos sociológicos, podríamos decir que adquirió un capital cultural alternativo al de las redes filosóficas hegemónicas[1]; si éstas se caracterizaban por practicar una exégesis ahistórica y puramente conceptual de la Filosofía, limitada a los textos sagrados de una no menos sacralizada tradición de pensadores, la formación del filósofo transitaría decididamente por ámbitos ajenos al canon. Así, la Literatura, la Política y la Historia, consideradas por la academia "externas" a lo filosófico, cumplirán un papel central en el desarrollo intelectual de Muñoz, influyendo decisivamente en su acercamiento al marxismo y en su concepción de la Filosofía[2].
Dentro de Lecturas de filosofía contemporánea, el artículo ¿Qué es el marxismo? brilla como apuesta madura y original en el marco del pensamiento crítico de la época. Estamos ante un escrito que –si bien recoge las influencias del magisterio de Manuel Sacristán– promueve un discurso innovador dentro de la constelación de marxismos del período. Para entender adecuadamente el contenido de la obra de Muñoz, y sobre todo el vigor de este texto sobre el marxismo, tenemos que situar su producción intelectual en dos planos diferentes aunque interrelacionados: uno internacional, de carácter histórico más global, y otro nacional. Desde una perspectiva histórica general, el texto de Muñoz se inscribiría temáticamente en las fronteras delmarxismo occidental, corriente caracterizada por otorgar centralidad al discurso filosófico y cuya factura provenía –mayoritariamente– del horizonte universitario (alejado, pues, de las tradicionales clases populares del capitalismo industrial)[3]. Las problemáticas vinculadas con la esfera cultural y la epistemología –que tuvieron una importancia esencial desde finales de los 50 hasta bien entrados los 70–, dieron lugar a una producción intelectual replegada hacia cuestiones hermenéuticas y/o filosóficas sobre la obra de Karl Marx. Algo que, por otra parte, resultaba lógico después de 1956 y el proceso de desestalinización de la URSS. El deshielo y el fin de la dogmática del Dia-Mat impulsaron la proliferación de nuevas interpretaciones del legado de Marx. Los intelectuales marxistas se vieron en la necesidad de reinventar –desde su propia realidad social y nacional– un discurso crítico más allá de los fracasos de la URSS. Tenían que re-apropiarse a Marx lejos de los cánones teológicos que había forjado el estalinismo (que, además, procuró invisibilizar con celo gran parte de la obra del filósofo).
Lo
que estaba en juego en los debates tardíos del marxismo occidental
era –de manera central– una imagen
política e intelectual renovada
de Marx para el presente, una imagen que revitalizara, al mismo
tiempo, el discurso del marxismo como tradición crítica y
emancipatoria. El estalinismo, un verdadero trauma
histórico para
la izquierda, requería ser criticado y rebasado. En este marco, y en
el de la pugna contra la burocracia soviética y el nuevo orden
neoliberal, es en el que habría que ubicar las distintas apuestas de
los marxismos durante la etapa post-estalinista. Un período que hizo
de la obra de Marx un verdadero Kampflatz ideológico,
teórico y político. Fue el momento de diversas relecturas de la
obra del pensador alemán a partir de figuras de la tradición
filosófica occidental (Spinoza, Hegel, Rousseau, Freud, etc.), del
"redescubrimiento" de sus textos de juventud y del
nacimiento de diversos "ismos" que entrarían en conflicto.
Uno de los teatros clásicos del antagonismo entre interpretaciones
–y lo que es más importante, entre las concepciones de
emancipación que latían en ellas– será el ambiguo y complejo
debate entre marxistas "humanistas" y "científicos"
(un desencuentro que, por cierto, merecería hoy una lectura menos
"apasionada" y más socio-históricamente situada). Este
debate tuvo lugar a nivel internacional en diversos foros
intelectuales, algunos no necesariamente marxistas, y fue esencial en
la medida en que contraponía distintas maneras de enfrentar el
legado de Marx en las áreas más candentes del momento: la
epistemología, el ámbito de la subjetividad y la praxis[4].
El texto de Jacobo Muñoz ¿Qué
es el marxismo?,
posee un valor sustancial en medio del fragor de ésta y otras
controversias de la época, ya que –como veremos– no rehuirá la
matriz de las discusiones, sino que se posicionará de un
modo original ante
ella.
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Fuente: Youkali




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